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Por méritos propios

Fue en algún punto impreciso hacia la mitad de los años setenta del siglo pasado, consolidándose a principios de los ochenta, cuando mercantilmente surgió la Sociedad Laboral como modelo de transición (tan en boga en aquella época) destinado a paliar las consecuencias de la reconversión industrial facilitando la conservación, si no de todos, sí de algunos puestos de trabajo afectados por el cambio de modelo productivo que se estaba produciendo en esos momentos.

No obstante, no es hasta 1986 que la primera Ley sistematiza jurídicamente una situación quasi de hecho apreciándose desde el origen la tendencia a que la Sociedad Laboral, y de cara a cumplir con el requisito mínimo de tres socios, estuviera constituida por hombres socios trabajadores y mujeres socias de capital a pesar de que desde mucho antes de su regulación legal, las Sociedades Laborales ya buscábamos el equilibrio entre el desarrollo humano y el empresarial apostando por un modelo de empresa diferenciado.

Nosotros fuimos de los primeros en hablar de “responsabilidad social” (antes de que las grandes corporaciones manosearan el término hasta rebajarlo a la categoría de “variable” en la ecuación de sus políticas comerciales) que, al formar parte esencial de la naturaleza primigenia de la Sociedad Laboral abordábamos desde una perspectiva de adecuación de las respuestas que debía dar la empresa a las demandas y exigencias de los distintos colectivos, contribuyendo de forma sostenible al crecimiento por medio de acciones que giraban en torno al desarrollo de tres ejes: el “económico”, entendido como la obtención de resultados vinculados a las expectativas de los grupos de interés; el “ambiental” a través del respeto y la vinculación entre trabajo y medio ambiente y la “cohesión social”, entendida como el compromiso por las personas en la empresa, la respuesta a sus necesidades vitales y la preocupación por la satisfacción de sus intereses personales.

Y es en la cohesión social en la que queremos insistir porque han tenido que pasar treinta y tres años (partiendo del primer desarrollo legislativo que otorga a este modelo “carta de naturaleza mercantil” y eso en unas entidades que, desde una perspectiva filosófico-económica colocan la empresa al servicio de las personas y tienen vocación de dar respuestas efectivas a las nuevas expectativas sociales, tomándose en serio la satisfacción personal dentro de un marco de igualdad) para que al frente de la patronal de Sociedades Laborales de España haya una mujer. Vaya salto cualitativo si arrancamos del rol inicial estrictamente capitalista que jugaban las mujeres en las Sociedades Laborales (que ya es algo) dejando a los hombres la parte del trabajo.

Jone Nolte, Licenciada en Derecho con la especialidad en Derecho Económico por la Universidad de Deusto y master en Asesoría Jurídica por el Instituto de Empresa, investigadora en el marco de la cátedra de Derecho, estudios internacionales en Lovaina… inglés, francés y euskera además de castellano…

Señala Mme. France-Massin, directora de la Oficina de Actividades para los Empleadores de la OIT que: “Habida cuenta de la escasez de personal cualificado en la actualidad, las mujeres constituyen una formidable reserva de talento que las empresas no aprovechan suficientemente. Las empresas que deseen lograr avances económicos a escala mundial deberían promover la diversidad de género como elemento clave de su estrategia. Las organizaciones empresariales, organizaciones de empleadores y asociaciones profesionales pertinentes deben asumir el liderazgo abogando por políticas eficaces, incluida la aplicación pertinente de las mismas”.

Tirar de cualquiera de los tópicos (de obra, palabra u omisión) acuñados por el pulso social patriarcal desmerecería el orgullo que sentimos porque al frente de las sociedades laborales de España se encuentre Jone Nolte por su formación, por sus cualidades y por su valía. Estamos convencidos que la elección de Jone como Presidenta de la Federación Empresarial de Sociedades Laborales y Empresas Participadas de España  (LABORPAR) es otro acierto más de las Sociedades Laborales (siempre en la vanguardia) que contribuirá a proyectar el modelo mercantil de Sociedad Laboral como referente empresarial para el siglo XXI por su experiencia en el fomento de la cultura de la empresa participativa, palanca del cambio de modelo económico, aportando otra mirada sobre la empresa más eficaz y con una renovada perspectiva territorial, y porque contribuirá a la puesta en valor de la cultura de la participación como medio y forma que permita alcanzar una mayor cohesión social favoreciendo el desarrollo y la competitividad de las Sociedades Laborales, modelo empresarial que mejor refleja los cambios que van a tener que abordarse en el futuro y con cuya implementación, y con Jone Nolte al frente, la Sociedades Laborales nos sentimos tremendamente comprometidas.

Originalmente publicado en https://www.creandotuprovincia.es/jone-nolte.htm